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Brianna, la niña ecuatoriana que inspira a todas las madres de hijos con discapacidad

Viernes 12 de mayo de 2017


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La pequeña de 4 años, con discapacidad física, salvó a su madre de una depresión crónica. Hoy nos transmiten su mensaje de amor incondicional.

Por Gabriela Vaca Jaramillo

En algún momento de sus vidas sintieron esa sensación de querer expresar algo pero no encontraron las palabras adecuadas. Precisamente en esta historia me pasó. Hay circunstancias en las que nos cuestionamos tantas cosas y las comparamos con nuestra existencia.

Pues hay seres humanos (aunque pequeñitos) que sirven de inspiración para los aspectos más sublimes. Así fue Brianna para mi. Ella es una niña quiteña que cumplió 4 años, el pasado 2 de mayo. La conocí hace poco, en un viaje a la playa y me conquistaba con su inocencia, decía al ver las olas del mar: "Corramos porque se van a mojar mis pies". Cuando hablo de la magnitud de su inocencia es porque es una menor que nació con discapacidad física, no tiene piernas.

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La sonrisa y alegría de todo niño contagia e inspira a cualquiera, imaginen en el caso de Brianna, que pese a tener discapacidad, llena todo el panorama de colores y de paz con su energía y buena vibra. Y eso es lo que transmite cada día a su progenitora Joselin Bautista, de 24 años, una fuerza gigante para continuar en la búsqueda de los sueños de ambas.

Este domingo es el día de las Madres y queremos homenajear a esa lucha y "garra" que tienen estas mamás, de hijos con distintas discapacidades, para no desvanecer y apoyarlos en todas sus etapas.

La pequeña Brianna le salvó la vida a su madre. "Cuando me embaracé, joven aún, uno experimenta una gran confusión por todo lo que se viene pero para serte honesta nunca me imaginé que esto iba a ocurrir. Me sometí a todos los ecos previos de mi bebé y siempre me dijeron que todo estaba normal hasta el día que nació. Estaba ansiosa por verla pero la cara de los doctores que me hicieron la cesárea no era de felicidad, se miraban entre ellos y me cuestionaron si me hice todos los exámenes médicos, ahí supe que algo no andaba bien", cuenta Bautista.

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El padre de la niña fue el primero en recibir la noticia y autorizó que se le cuente a la madre la situación. Todo parecía una odisea porque Joselin se hizo atender los siete meses de gestación en una Fundación, misma donde no pudo dar a luz porque le dijeron que no había anestesiólogo y anduvo en la búsqueda de alguna casa de salud que le permita traer al mundo a la bebé.

"¿Alguien de tu familia tiene alguna deformidad? Me preguntó el doctor y confirmé mis sospechas, lloré como nunca en la vida lo había hecho y seguido escuché: porque tu hija nació sin piernas. Ese fue un verdadero trauma para mi, desde ese momento empezó una depresión que aún la estoy tratando de superar. No quería verla al inicio porque imaginaba todo lo peor, luego ya pude tenerla en mis manos y fue cuando me desvanecí del dolor verla tan chiquita y sin sus piernitas.

Mi familia lloraba al tratar de aceptar la realidad. Perdí a mi madre muy joven y estaba viviendo otro capítulo inconsolable. Mi papá quiso ayudarme en la dieta pero era inconcebible todo para mi. No comía, no dormía, pasaba cada minuto llorando y adelgacé demasiado. Creo que topé fondo cuando empezaron a surgir las ideas de suicidio. Y fue ahí cuando Brianna me salvó la vida y me llenó de fuerza y valor para luchar y decidir hacerla feliz.

Cuando tuve esos pensamientos ella, una bebé recostada en su cuna, me miraba cada día y me sonreía. Eso cada vez me fue dando el valor para no dejarla sola en este mundo. La relación con el padre también terminó tras su nacimiento entonces solo nos teníamos la una a la otra, no podía dejarle a mi bebé y pues hoy tras cuatro años de lucha he aprendido, gracias a Brianna, a comenzar de nuevo con el objetivo de verla feliz", detalla Joselin.

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A este pequeño angelito le llegó una gran bendición ya que cuando su madre empezó a averiguar sobre sus prótesis conoció a Diego y Santiago Muñoz, dos hermanos que se dedican a fabricarlas en EEUU y tienen un negocio en la capital ecuatoriana. Cuando vieron a la niña también se inspiraron con su caso por lo que le donaron las prótesis, que están aseguradas hasta que ella cumpla los 15 años de edad. Este tratamiento le permitió ahorrarse unos $20 mil a Joselin y gracias a esos dos corazones solidarios Brianna ahora practica y aprende a caminar con un andador.

"Cuando mis amiguitos me dicen qué pasó con mis piernas les digo que Diosito me mandó así", cuenta muy animada la menor. En un cumpleaños se deprimió porque no pudo jugar con los demás y ese es ahora el mayor temor de su mami, "que ella según vaya creciendo se acompleje pero por el amor a mi hija no la dejaré sola y veré todos los motivos para verla reír. En medio de todos mis problemas, Brianny es la que me dice un 'te amo' sincero y se compromete a cuidarme así como yo a ella. Es la mimada de la casa, mi hermana mayor me ha apoyado demasiado. Ahora mi bebé es mi mayor orgullo porque es una guerrera, es una hija única en todo el sentido de la palabra y el amor de una madre trasciende sobre todas las cosas", concluye Joselin.

Sin duda alguna, esta pequeña transmitirá toda su lucha y la de su progenitora algún día no muy lejano. Buscará dejar un legado de amor incondicional a la vida para que muchos seres únicos como ella se contagien de esto y luchen por surgir pese a los peores obstáculos que aparecen en nuestro camino.

       

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